Tomo 2
Candy está destrozada por su marcha a una granja mejicana, pues no quiere separarse de sus amigos; así que decide irse a vivir con el señor Albert, pero éste se ha marchado del lugar tras ser descubierto por el guardabosques de los Andrew. Ella toma valor y ejemplo de su querido amigo Albert y decide afrontar con valor su destino una vez más e ir a México. Para Candy la despedida con sus amigos es muy triste por lo que se dice así misma que no debe llorar; sin embargo sus amigos no están de acuerdo con la decisión de los Legan y harán todo lo posible por que se quede con ellos.
Aún en la mañana brumosa, Candy es despertada por la señora Legan para que recoja sus cosas y se marche, pues llegan antes de la hora prevista y no puede ver a los chicos por última vez con todo el dolor de su corazón. Casi al rato de irse Candy, llegan Anthony y sus primos para impedir su marcha pero ya es demasiado tarde y la chica ya no está con ellos. Con mucho dolor tocan la gaita en su honor y Candy los escucha en la distancia.
Al anochecer, la caravana en la que iba Candy junto con otra familia pobre, paran para descansar. La chica observa a los pequeños hijos de la familia pero sobre todo a la madre y recuerda con nostalgia su querido “Hogar de Pony”. Justo al volver a la realidad se asusta al escuchar un ruido pero éste queda en segundo lugar al ver que el mejicano que los guía intenta propasarse con ella, y es cuando, sin saber de dónde, aparece un hombre misterioso de la nada y se lleva a Candy secuestrada en un coche. Tras una fuerte pelea, el hombre le asegura que está a salvo y Candy, sin saber por qué, confía en éste.
Mientras en la mansión de los Andrew, Anthony y sus primos tratan de idear un plan para traer de vuelta a Candy, pero la tía Elroy los regaña por su cabezonería de seguir pensando en la huérfana. Los obliga a dar clases con Elisa y Neal; pero justo cuando estaban por dar sus lecciones, Anthony descubre el coche familiar de los Andrew, lo que es más, no puede creer que la que va dentro es su querida Candy. Los tres chicos salen felices a su encuentro y ella los abraza con lágrimas en los ojos diciendo que ha sido adoptada por el tío abuelo William. El señor William A. Andrew es el patriarca de la familia y la máxima autoridad dentro del clan de los Andrew, por lo que la tía Elroy no tiene otro remedio que acatar sus órdenes y aceptar a Candy dentro de su familia, aunque no con mucho agrado.
La chica es presentada primero ante la familia Legan que no es muy bien recibida por éstos. Tampoco por las personas del servicio que se enteraron del escándalo en la casa de los Legan, pero Candy es tan noble que no le importa la opinión de los demás y va con la cabeza bien alta. Candy llega a unos bellísimos rosales donde Anthony la sorprende, pero más se sorprende él al ver los colgantes en el cuello de la chica. Entre ellos reconoce la insignia de los Andrew, por lo que Candy le cuenta sobre su “Príncipe de la colina” y éste se pone celoso al comprender que Candy lo admira sólo por parecerse a él; aunque la chica le saca de su error al decirle sus verdaderos sentimientos.
Pasa el tiempo y Candy se acostumbra a su nueva vida rápidamente gracias a la compañía de sus queridos amigos. Un día, Candy paseaba por los rosales y veía con tristeza como estos se deshojaban mientras Anthony le contaba la triste historia de la muerte de su madre, Rosemary Brown. Candy se queda muy abatida por el relato del joven que le cuenta que su madre murió un día muy parecido a ese mientras miles de pétalos volaban a su alrededor. Sin darle mayor importancia, la joven se va a descansar para el gran día que le espera a la mañana siguiente, ya que por fin será presentada oficialmente a la familia Andrew durante una cacería de zorro en su honor.
Cuando los chicos la despiertan al día siguiente para darle su traje de gala, Candy ve con horror como la rosa que le dio Anthony el día anterior se ha marchitado y tiene un mal presentimiento. No dice nada al respecto y la ceremonia transcurre con los nervios normales de ser presentada ante una familia tan grande. A continuación da comienzo la cacería y Anthony se lleva a Candy a parte para hablar con ella y así enseñarle su sitio favorito. El lugar es una pequeña colina apartada que le recuerda mucho al hogar de su infancia, por lo que le hace prometer a Anthony que irá con ella a visitarla. Tras hacerle esa promesa, le pregunta a Candy si aún está interesada por saber quién es en verdad su príncipe. Pero justo en ese mismo momento en el que se lo iba a decir, sale corriendo una zorra enorme y Anthony sale tras ella para regalársela a Candy, con tan mala suerte que su caballo pisa un cepo y él sale despedido del caballo, golpeándose en la cabeza mortalmente. La chica se desmaya ante la terrible visión del joven muerto y cuando despierta descubre con horror que nunca más volverá a ver a su amado Anthony.
No existe consuelo para Candy y llora su pérdida en el portal de las rosas ahora marchitas. Es así como la descubre el señor Albert que pasaba casualmente por allí, y ante la pena desgarradora, Candy sale corriendo a sus brazos para que la consuele. El señor Albert se apena mucho por la chica; sin embargo le dice que tiene que ser fuerte y recordar a su amigo con felicidad, que debe recuperar la sonrisa y seguir con su vida. Candy se queda impresionada por las palabras de aliento de su amigo y le promete que lo hará aunque le duela. Tras esto, Albert tiene que volver a desaparecer antes de que lo vean.
Candy decide marcharse de vuelta al “Hogar de Pony” tras dejar una carta a Stear y Archie. No puede soportar los recuerdos de Lakewood por lo que se lleva mucho tiempo en su viejo orfanato tratando de olvidar a Anthony. Logra recuperar la sonrisa gracias a los niños del hogar con los que traba una buena amistad y pasa días muy felices en su compañía. Hasta que llega las navidades y recibe la visita inesperada de George, la mano derecha del señor William. Éste le comunica la decisión del tío William de mandarla a un colegio interno en Londres junto con Stear y Archie para llegar a ser una gran dama. Al principio no quiere ir, pero tras leer la carta de sus “primos” decide reunirse con ellos en Londres.