Tomo 3
En el barco que va rumbo a Londres, Candy conoce por casualidad a un chico solitario en la cubierta del barco. Al haber una espesa bruma que no la deja ver con claridad, lo confunde al principio con Anthony pero al acercarse se da cuenta de que no es él, obviamente. Sin embargo éste está llorando y trata de hablar con el joven para ver qué le pasa. El chico se vuelve y, al contrario de lo que se esperaba, empieza a meterse con ella y sus pecas; además de decirle que no estaba llorando y la deja por mentirosa. En ese momento aparece George y todo vuelve a la normalidad pero descubre gracias a éste que el joven se llama Grandchester y pertenece a la nobleza inglesa. Candy se queda muy intrigada por el chico; aunque también muy picada.
Cuando llegan por fin al puerto de Southampton ve con alegría que Archie y Stear la esperan en el muelle con los brazos abiertos. Candy cruza la mirada una vez más con el joven de la noche pasada pero éste la ignora sin más. Todos suben al coche para ir al Real Colegio San Pablo, donde recibirá una exquisita educación al cargo de unas monjas. Al llegar es recibida por la hermana Grey que es una persona muy estricta y Candy se da cuenta de que su vida a partir de ese momento va a ser un auténtico calvario.
Cuando por fin se libra de la presencia de sor Grey, descubre con asombro el regalo inesperado de su tío William, pues Candy se aloja en una habitación suite. Estando dentro llaman a su puerta y se presenta una chica de pelo castaño y grandes gafas llamada Patricia O’Brien. Ésta amablemente le enseña todo el colegio, aunque por desgracia se cruzan en el camino de Elisa y sus amigas, y ésta al descubrir que Candy tiene una habitación mejor que la suya, la humilla delante de todas y le hacen a un lado por ser huérfana.
Candy no se apena por ello, ya que tiene a sus queridos Archie y Stear con los que se reúne en la capilla para rezar. Mientras estaban en misa, el mismo joven del barco aparece para irrumpir en la paz del rezo y reírse del alumnado. Candy no se puede creer que hayan coincidido de nuevo en el colegio y se entera de que su nombre completo es Terrence Grandchester (Terry).
Candy, al igual que la mayoría del colegio, no soporta su presencia y evita cruzárselo. Pero un día es ayudada por éste, ya que Neal y sus amigos la incordian y le echan en cara el hecho de ser huérfana. Terry con malas maneras los espanta y ella decide darle las gracias, pero descubre que sigue siendo el mismo chico socarrón del barco y lo deja por imposible. Tras esto siguen los incidentes en el colegio por culpa de los Legan como hacerla quedar mal delante de toda la clase por no saberse un poema. Su único consuelo sigue siendo ir a visitar por las noches de incógnito a sus primos sin que la pillen las monjas. Estos por su parte le comunican la noticia de que Annie Britter se les unirá en el colegio y Candy mantiene la esperanza de volver a ser amigas.
Cuando llega la mañana, Candy trata de estudiar en la que llama su “falsa colina de Pony” y descubre allí a Terry fumando, por lo que discuten una vez más. Él la apoda “Tarzán pecosa” al descubrirla la última noche saltar en liana hasta el balcón de Stear y Archie. Al final no le da tiempo de repasar y corre a su clase, que por suerte aún no había empezado ya que esperaban a una nueva alumna que no es ni más ni menos que Annie. Al encontrarse las chicas, Annie se asusta de verla allí y descubre que ella es la hija adoptiva de los Andrew y de la que tanto le hablaba Archie. A pesar de lo que siente por Candy, no puede soportar que alguien descubra la verdad de su pasado y sepan que es huérfana; por lo que decide sentarse con Elisa en vez de con Candy rompiéndole el corazón ante su rechazo. Por suerte, Patty (Patricia) vuelve a hablarle a pesar de las burlas de las demás compañeras y se hacen grandes amigas. Candy comprende los sentimientos de Annie por Archie y decide no juzgarla por ello. Sin embargo Annie no está dispuesta a entregarle a Candy el corazón de Archie y se siente celosa de ella.
Durante la noche, Candy descansa en su dormitorio cuando es sorprendida por una misteriosa sombra que entra en su cuarto moribunda. Ante su asombro y espanto es Terry malherido, además de borracho. Candy se acerca a atenderlo pero tiene una fea herida de navaja en la pierna y sufre de fiebre por lo que necesita medicamentos. Por desgracia la enfermería está cerrada y tras vendarle la pierna lo mejor que puede, sale del cuarto a hurtadillas ante la mirada atónita del joven. Candy pasea sola por las calles de Londres donde ya sólo quedan bares abiertos. Cuando va pasando por una de esas calles, se vuelve a la defensiva ante la voz de un hombre que la ha llamado increíblemente por su nombre; pero al volverse se queda parada boquiabierta ante lo que ve. Frente a ella aparece un joven muy guapo que le sonríe desde la esquina. Se acerca a ella y al momento de quitarse las gafas y reflejarse en esos maravillosos ojos azules, Candy se da cuenta de que no es otro que su amigo el señor Albert.
Ambos se funden en el más tierno de los abrazos y Candy llora de alegría al tenerlo de nuevo con ella. Se sorprende mucho de verlo allí en Londres y de lo joven que es, pues sin las barbas- ahora rasuradas-, aparenta unos veinte y pocos años. Tras este reencuentro ambos amigos se cuentan lo que hicieron durante todo el tiempo que estuvieron separadas, olvidándose Candy por un momento de las medicinas. Al percatarse de porqué está allí le pide ayuda al señor Albert y éste encantado se la brinda.
Después de despedirse de su querido amigo, regresa a su cuarto con las medicinas pero Terry ya no está. El chico en su ausencia había salido por su propio pie sin esperar la ayuda de la chica. Candy se enfada terriblemente con él por su desconsideración pero lo perdona por el hecho de haber podido encontrar así al señor Albert, con el que sueña esa noche.
Pasan varios días sin que Candy vea a Terry por lo que se preocupa; aunque cuando lo encuentra vuelven a discutir pues Terry no es de los que agradecen un favor y Candy se va ofendida. Por la noche, la chica decide ir de visita al cuarto de Stear y Archie para ver el último invento de Stear, un barco mensajero. Pero al intentar llegar a su habitación Candy se despista al apagarse la llama encendida en el cuarto de los chicos y va a parar a la de Terry. Por suerte éste no estaba dentro, y al inspeccionarla recoge del suelo la fotografía de una bella y popular actriz de Broadway, Eleanor Baker; pero lo más sorprendente es la dedicatoria de ésta:” A mi adorado hijo, Terrence”.
Justo en ese momento llega Terry que la agarra de los brazos con fuerza y le grita que no debe decírselo a nadie su secreto. Candy le jura que no lo hará y vuelve a la habitación de sus primos. Éstos se habían asustado al creer que se pudiera encontrar con Terry, conocido de sobra por su mal genio, pero todo queda en un susto. La chica se queda espantada al ver una foto de Eleanor en el dormitorio de los chicos, pero éstos eran grandes admiradores de la actriz y se pasan el rato mirando fotografías de ella, hasta que Candy descubre una de Anthony y se la regalan como recuerdo. Al regresar a su habitación admira Candy con orgullo sus tesoros: La cruz que le dio la señorita Pony el día de su marcha, el medallón del príncipe y la fotografía de Anthony. Pero justamente cuando estaba recordando el trágico accidente de Anthony, escucha un caballo en la lejanía. Es Terry que ha salido a cabalgar furioso por los amargos recuerdos de su familia. Candy sale al balcón en shock creyendo que es Anthony, con tan mala suerte que tropieza y cae rodando por las escaleras. Terry la ve y sale corriendo pidiendo ayuda. Candy es llevada a la enfermería por éste y en su delirio, Candy, vuelve a llamar a Anthony dejando a Terry muy intrigado por saber quién es.
Al día siguiente, en clase, la hermana Clice anuncia que se celebrará el “Festival de Mayo”. Patty le cuenta a Candy que es una celebración para recibir a la primavera, y que todas las chicas nacidas en el mes de Mayo se disfrazan de “hadas de la flor”; además hay un baile de disfraces y puede invitar a gente de fuera. Candy piensa enseguida que quiere invitar al tío William y a Albert, por lo que va corriendo a escribir las invitaciones. Candy es acosada una vez más por Elisa y su amiga Luisa para meterse con ella, pero Candy no le da mayor importancia y va en busca de Terry para asegurarle que no dirá nada a nadie. Pero ésta es perseguida por Elisa y tiene que disimular. Elisa se siente muy frustrada al no haber descubierto lo que se traía entre manos Candy y no se fija por donde va, por lo que cae en una trampa de su hermano Neal y es ayudada por Terry a salir. La chica tiene que reconocer que Terry es un chico apuesto y de una familia noble, así que empieza a ilusionarse con la idea de tener al joven como pretendiente.
Por su parte, Candy está por la noche en su habitación esperando a ver el secreto de su amiga Patty, la cual le había prometido enseñárselo; pero todo acaba mal al escuchar los gritos de sor Grey y a una Patty asustada con una tortuga en sus manos. Candy comprende que ese era su secreto y como no se permitían los animales, le dicen a Patty que tiene que deshacerse de ella. Por desgracia, Candy sale en su defensa y sin darse cuenta insulta a la hermana Grey y esta la castiga a no asistir al festival.